El uso de químicos para sanitizar daña al planeta y a sus habitantes.
Los químicos contaminan el aire, la tierra y el agua. Transportar miles de litros de desinfectantes, envases plásticos para almacenarlos y los peligros propios de su uso pueden evitarse utilizando la capacidad germicida de la luz ultravioleta.
Utilizando el poder del sol, podemos ahorrarnos miles de horas de trabajo mecánico cuidando al planeta y a nosotros mismos.